NO AL MALTRATO
Antología
Best Seller
Más de 40 autores de habla hispana
reunidos para realizar esta obra.
NO AL MALTRATO
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País: México
Alguna vez escuche
que la entrega total,
es el resultado de formar una pareja
en una sola carne.
Cuando yo te conocí,
no dude en realizar todo
lo que con errores y aciertos
nos uniera en una sola carne.
Al pasar el tiempo abandoné mis metas,
deje de tener mis propios sueños y pensamientos,
modifique mi manera de ser
con tal de formar parte
de la grandiosidad que es ser una sola carne.
Una noche traté de mirarme al espejo,
mis ojos lloraban
pues no tenía reflejo,
ni alma,
todo se evaporaba,
solo unos hilos se miraban,
cuando trate de ver a donde llegaban,
llegaban a ti, tú los controlabas.
Mis manos cansadas,
con llagas sangradas de tanto obedecer
lo que tú les mandabas
con gritos,
reclamos y humillaciones.
Me olvide de la dulzura,
de la ternura de los buenos tratos,
no podía encontrar lugar en mi,
para descansar de tanta demanda de peticiones que no tenían fin.
Peticiones que cumplía…
lo hacía…
lo hacía por merecer una mirada,
un abrazo,
una dulce palabra,
pero tus ojos dejaron de mirarme,
solo me evadían,
y cuando me miraban,
fuego en ellos veía.
Era un terror encontrar ahora tu mirada,
que ya no amor sino tortura me daba.
Esta carne que decidí ser y pertenecer,
fue la cárcel más dolorosa en la que habite,
con frías tardes y llantos intensos
pasaba mis días pidiendo entendimiento.
Perdida estaba,
desolada, apartada,
de todos olvidada y escondida,
como si yo una culpa cargará.
Hasta una noche que tus manos frías,
abrazarme quisieron,
y mostrarme cariño,
pero mi corazón estaba frío
estaba muerto.
Mire nuevamente en mi espejo,
y para mi sorpresa se miraba un reflejo,
mi alma saltó y dije…
¿qué es eso?
eran unos ojos nuevos
que me devolvieron mi reflejo.
Entera, completa, fuerte
y triunfante logre reflejarme,
tomé esa imagen y deseé volver,
con fuerza quite tus manos
y decidí partir con mis trozos…
tirados, maltratados y rotos,
los junte, los uní y me forme mi corazón roto.
corrí y corrí y seguí corriendo,
y a mi corazón prometí,
jamás volverlo a romperlo.
Responsable soy hoy de mí,
y qué alegría me da esto,
ya que de mis dos retoños
resurgieron de los cuales su amor es mi mayor enmiendo.
Con sus pequeñas manos
me han estado uniendo
cada parte de mi está resurgiendo,
qué bello es el amor que me va construyendo,
por ellas corrí y en resguardo las tengo,
bajo mi escudo de acero que ahora sostengo.
Que fuerte me estoy volviendo,
ahora amor que poseo,
siempre lo tuve,
pero jamás me atreví a verlo,
poco merecedora pensé que era sentir eso,
ahora que aprendí,
compasión me tengo.
País: España
Ojos de góbido,
día confuso:
¿viércoles?,
razones para huir desde hace tiempo,
como Dylan Thomas moriremos
o el tiempo acentuará
tu mal trato.
Si no es hoy
será nunca,
es viércoles, justo
tan confuso que me aclaro.
Tu percusión en mi piel,
comenzará a difuminar,
no tendré preguntas
con signo de interviolación.
Huir en patera portátil
donde solo suena vacío;
rectángulo con ruedas,
triángulo perdido,
donde calcular perímetros
es zona cero.
No vendrá, lo sabes
olvidaron el consejo de Tiresias
y tú no escarmientas,
las noches de vesania llegan.
Al final del día.
tu cama se hace ruleta rusa
no vendrá ¡no lo sabes!
aguantas y aguardas
eres acaso Penélope, tonta.
Deja tu yo
escucha tu inconsciente
que es mejor que tú,
síguelo para no morir.
Tu llanto es Eco,
una flor que jamás vendrá,
ellas no vuelven, no regresan,
llenan espacios, no huecos,
no esperes auroras de marasmo.
Mírate
qué eres al final del día
cuando cierras la cocina
sin el ingrediente que sazona,
qué esperan tus manos,
qué es una persona
que solo sabe lo que no quiere,
grita ¡evohé!
a ver qué ocurre.
País: Cuba
Nació mi canto libertario
con este pájaro
que viene desde la sangre
ancestral de mis orígenes
Mieles de lágrimas pusieron
remedio santo al daño
Así anduve descalza entre fuego
y maleza
látigo y destierro
dándole armonía resistencia
al cántaro del pájaro
mi propio canto de supervivencia
Himno de raza rompiendo
soledad iluminando la caracola
con el azul marino de mi traje
el árbol legendario
cobijando herencias en otras
aves migratorias
que dejaron el crespo del cabello
con fulgores de mujer
anunciando el nuevo germinar
el amarillo
otro canto de pájaro
mi canto ...
Mirando a vendedores
padece la vejez del
tedioso día
sobrevivir en el mercado
de cualquier calle
Sus ojos maduros en la fruta
guardianes de cosecha
quietud yéndose conmigo
Soy costilla del perro en el alero
Estamos perdidos
él con su mirada de laberinto
yo con mi fatiga
Somos hondura
cicatrices del país.
País: México
Yo era un niño inquieto y feliz, soñaba con un mundo que no existe,
Recluido en fantasías de cielos violeta, de pájaros delirantes.
Pensaba que volar era posible, que la tierra era idéntica a los cielos.
Después llegó la vida a darme los primeros golpes, las primeras sacudidas.
Yo era pequeño y ocupaba la primera fila del salón del colegio.
Desde que aprendí a hablar, comencé a cantar, cuenta mi madre.
Tiempo después me convertí en el cantante de la escuela.
Ello me brindó grandes alegrías, pues mis alas de pequeño artista comenzaban a
abrirse y, precozmente, comencé a pisar los escenarios.
Pero los muchachos de grados más altos no me lo perdonaron.
Yo sólo quería cantar y ser aplaudido a cambio de mi canto,
gozar de la dicha de ser un niño cantándole a la vida.
Yo sólo soñaba con la magia del canto y su dulzura.
Pronto llegaron las interminables palizas,
me convertí en el blanco de los insolentes niños.
¿Mi pecado? ¡Cantar!
Mi cuerpo sobre el suelo, pateado, ultrajado, una y muchas veces:
un moretón en el ojo propinado por un grandulón a mis ocho años,
un puñetazo en el estómago, patadas de muchos contra uno,
dejándome en el suelo, desvalido y con el amor propio sumido en la miseria.
Amenazas, burlas, cizañas, intrigas, escarnio, persecución, cuchicheos y todo el
pavor del mundo dentro de mi infante existencia.
Desde entonces se sembraba en mí, tempranamente, mi desconfianza a la
sociedad.
Una noche, cuando teníamos 13 años, mi mejor amigo destrozó mi nariz
empapó mi camisa de sangre en una fiesta, frente a la burla y la complicidad de
mis supuestos compañeros de primaria.
Después, esa noche, volví a casa solo, papá estaba dormido
y aproveché para lavar en la bañera aquella camisa repleta de mi sangre,
para que, al día siguiente, no se diera cuenta.
Tras de mí, de vez en cuando, aún acechan
las sombras de los verdugos de mi infancia.
País: España
Callarse, otorgar.
Sin temas, sin más.
Es el suspiro al protestar.
El vacío, el eco sin aguas.
El determinar.
Porque sí, porque no y qué más y porque no, el opinar.
De juicios y anécdotas.
Como al propinar.
La paliza al chaval, jamás.
Silencio dijo el sabio al marchar.
Que no se oyera nunca, algún día quizás.
Y se otorgó, el festín, el manjar.
No digas nunca, di a lo mejor, mejorarás.
Al adecuó del paladar.
País: Colombia
Tengo apenas once años,
y el afecto que necesito
se convierte en regaños.
No se me valora
nada de lo que hago,
los “regalos” que recibo,
son solo golpes y dardos,
sin importar donde se posen,
que al final hagan daño,
en mi cuerpo y en mi alma.
Por algo leve, mi pequeño rostro,
marcado ha quedado.
Nadie sabe, nadie pregunta
cómo me siento, qué me preocupa.
Los que yo quiero,
no están presentes
y a quien tengo cerca,
para ella, para ella soy solo un cero,
no valgo nada, no sirvo para nada.
Esas son las frases cargadas de odio
que recibo a diario.
Así las veo, así las siento;
han ido calando en mi mente
y ya me las estoy creyendo.
En ocasiones, no me preocupa nada,
al colegio voy mal presentada,
percudida, despeinada, porque a ella,
lo mío no le preocupa para nada.
En las noches oro para cambiar,
quiero hacerlo, pero no puedo.
Por eso soy señalada sin cesar.
Muchos saben lo que vivo.
Siento que ella “no me quiere”
Pero a mi hermanito a quien cuido,
asumiendo un rol que no es mío
A él, ella sí lo protege.
Así lo veo, así lo siento.
Se que me equivoco a veces
¿Pero cómo no hacerlo?
Si no tengo un buen referente.
Moretones, señales en mi cuerpo,
sumadas a aquellas “invisibles”
esas que aparentemente no se ven,
pero dejan huellas que tallan.
Todo eso la delata,
pareciera no quererme,
a menudo falla, pese a eso
es conmigo que se ensaña.
La quiero y reconozco
como mi madre, con sus notorias
equivocaciones, pero
tengo mucho miedo divulgarlas;
me “queda mal” enjuiciarla.
Se lo que se me vendría:
Insultos, golpes, llanto
y más latigazos, donde caigan.
Mi carita ya tiene sus marcas,
éstas marcharán conmigo,
por donde quiera
que yo vaya
Podría estar bien con otras personas,
pero ella, no consciente de sus fallas,
me retiene en su maraña,
y solamente me acongoja.
A veces quisiera estar lejos y pienso:
¿Será que también fue víctima?
¿Por eso, la siento lejana e indiferente?
Aun así, sé que me dio la vida.
Es mi madre y pese a lo vivido,
no puedo dejar de quererla y esperarla.
Tal vez, algún día, el Creador
obre a mi favor y me permita tenerla.
País: Cuba
Ecos de Esperanza: Un Mundo Sin Violencia
Fomentemos un mundo donde la violencia
Contra mujeres sea una triste historia
Donde la igualdad y la justicia resplandezcan
En cada rincón de nuestra memoria
No más insultos, no más golpes, no más
Silencio, cómplice ante el maltrato
Las mujeres merecen respeto y paz
En un mundo donde reine el amor y el tratado
No más miedo al caminar solas de noche
No más temor al levantar la voz
Las mujeres valientes merecen derroche
De amor, de apoyo, de comprensión veloz
Que cada mujer sea dueña de su destino
Y no víctima de la violencia sin razón
Que cada ser humano respete su camino
Y construya un mundo de tolerancia y bondad en su corazón
Fomentemos la educación y el respeto
Como pilares de una sociedad justa
Donde no haya cabida para el menosprecio
Y la violencia contra mujeres sea una injusticia abortada
En cada sonrisa y en cada abrazo
Se gesta la semilla de un mundo mejor
Donde la violencia contra mujeres es un fracaso
Y el respeto y el amor son nuestro mejor valor
Fomentemos un mundo donde la intolerancia
Hacia la violencia contra mujeres se convierta
En un recuerdo lejano, en una distancia
Que nos haga crecer como humanidad abierta.
País: Venezuela
Preguntamos al orbe, con vehemente interés:
¡Cuando terminarán las guerras y los maltratos a tantos
inocentes!
Solo el silencio ignoto y el eco devuelto responde a estas
rogatorias.
Bombas que explotan en refugios, los violentos se escudan en las banderas blancas, el mundo voltea para ver dónde caerá la próxima bomba.
Maltratar abarca toda inhumanidad, pensar que maltratamos hasta con mirar al semejante.
Piedad y humanidad van de la mano, donde el oscuro futuro es inminente: perdimos la
sensibilidad que nos fue dotada.
¡Madres abandonadas a su suerte, niños sentenciados antes de nacer a vivir entre maltratadores!
Mujeres esclavizadas, mundo perverso, falsa moral, rituales de moral y ética en litigio con la propia vida. Lujuria y sexo, explotación racial, muertes al azar en oscuras calles, en paisajes grotescos, pagan con su vida la osadía de denunciar al maltratador.
Sociedad de cómplices, los esbirros se
apoderan del mundo, oscurantismo y burkas, solo dos ojitos diminutos disfrutan del mundo real.
Parece que nacemos maltratados por un mundo hostil, una sociedad trivial, cuyo primitivismo permanece incólume con la homeostasis de la doble moral, la supremacía del macho cabrío y la risa destemplada de los reyes del orbe. ¡Queremos paz
para regalar paz!
¿Por qué maltratar física o emocionalmente?
Quizás habrá un sesgo hereditario donde el maltratado será maltratador y la cadena sigue impertérrita por los siglos de los siglos.
Y siguen los castigos corporales, las muertes absurdas,
cientos de muertos diezmados por bombas y drones en
nombre de la mentada paz.
La mayoría infantes y niños que
nunca aprendieron a reír junto a los demás congéneres.
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Maltratamos cuando nuestros semejantes padecen de hambre,
cuando mueren de mengua en un hospital público, sin
medicamentos, ni insumos para su recuperación y tratamiento.
Solicitar ayuda es una premisa humanitaria que pocos alivian por estar consumidos por las mismas penurias. ¡Mundo inhóspito donde residen seres humanos!
Maltratar de cualquier forma es cruel y lapidario, recuerda al rey Herodes engañado según su testimonio por los sabios del Oriente, ordenó matar a todos los niños menores de dos años.
Tamaña medida marcó huellas imborrables, nunca encontró el pesebre que albergó a Jesús.
Seguimos maniatados por las aspas del tiempo
andamos en caminos escabrosos, el hombre sigue
maltratando, sigue empeñado en dañar y destruir a costa de lo que sea la belleza del amor y la tolerancia.
El mundo ya no soporta tanta violencia desatada
El Quijote ya no pelea contra los molinos de viento
Ante un acto de maltrato buscamos excusas y pretextos
insoslayables.
Un mundo insensible rodea las grandes
metrópolis, ojos llorosos, casi sin lágrimas claman al cielo por justicia y bondad.
Seguimos a la par del tiempo, viendo girar las manecillas del reloj, el tren existencial ruge extasiado en una especie de paroxismo cada vez que anuncia parada.
La vida sigue para los pasajeros,
termina para los que bajan.
País: Colombia/ USA
Mamá, sé que estas allí
Callada y fría,
Curándote las heridas,
Tratando de sanar tu alma.
¿Y yo que?
¿Dónde has dejado a tu bebe?
Te olvidas de que yo estoy aquí,
Que tengo frio y miedo.
Miedo de ese hombre al que llamo papá.
Miedo a que un día, el llegará
Y con sus manos destrozará,
lo más hermoso que tengo,
lo único que tengo.
A mi mamá.
Hoy te vi pasar, con un niño en tu mano izquierda
y una maleta en la otra,
parecía que arrastrabas un mundo a tu paso.
Ay, qué dolor tan grande al ver tu rostro,
y esos ojazos tan hermosos, bañados en lágrimas,
Tu cabello, un revoltijo de tormentas,
y en tu piel, las huellas de incontables golpes.
Dirigí mi mirada al niño que llevabas de la mano,
él también estaba golpeado como tú, por un amor ruin,
una lucha que parece no tiene fin.
Te pregunté si necesitabas algo, y entonces
se quebró tu voz en un eco de dolor.
rompiste en llanto
mientras tus palabras eran un clamor:
“Necesito mi libertad, necesito volver a vivir.”
Escapa, mujer valiente, con el niño a tu lado,
que el horizonte aguarda tu regreso al vuelo,
donde el amor sea refugio y no un fiero encadenado.
Tus palabras son un clamor:
“Necesito mi libertad, necesito volver a vivir.”
País: Venezuela
Vecina madre soltera
cuatro hijos levantaste
orgullo de profesionales
a la sociedad legado dejas.
Sexagenaria sola quedas
un nieto en privación de disfrutar
sin denuncia, no aplica ley,
desprovista del afecto
sólo el reparto a domicilio
entre comida, aseo y remedios
de tus hijos en señal de cuido tienes.
La depresión desconfigura tu cuerpo,
mujer resiliente vives activa
en casa por cárcel
pagando condena injusta.
Adoptas como familia
el amor no recibido,
soy tu hija adoptiva
con orgullo mutuo
nos tenemos
soy tu mandadera
celosa mi madre y familia
oculto nuestros encuentros
Lloras y el humo del cigarrillo
terapia diaria libera y relaja,
tu miedo de morir sola.
País: México
Es que ha sido tan frecuente
Una otra, otra y otra más,
perderse entre tanta gente .
se ha vuelto tan normal,
callar, aunque te llegue a incomodar,
lo que te digan en la acera de enfrente.
Se desmoronan día con día,
las esperanzas de creer unos en otros.
y sentirte más vigilada,
más asediada que un delincuente.
Porque sales con la bendición
de tu madre en las frente
y todos los miedos en la mente.
Se ha vuelto un siniestro
juego de azar
la cotidiana salida al súper
a la escuela o al trabajo,
como pensado que podrías
ser la próxima carnada por casar
¿Y quién podría descifrarlo?
si el cazador velozmente devora
y la policía demora.
Las lenguas venenosas
escupen injurias y otras maquiavélicas lucran.
Se ha vuelto un desenfreno,
una ruleta rusa, un monstruo sin freno .
Es todo lo que veo
por donde sea en todas las calles,
en todas las ciudades ,
el mundo está que se parte
y toca temblar de coraje ,
de impotencia, no bajar la guardia,
quedada , estar en resistencia
pensado podría ser yo la próxima
que pidiera y rogara clemencia
sólo por el hecho de ser mujer.
aquí en esta sociedad
tan vil, tan ruin,
tan hija de puta!
donde destazan desde el cuerpo,
hasta el alma y cierran carpeta,
titulándote de prostituta.
País: Venezuela
Golpes que aturden
dejando huellas en el alma
en la piel
Son tan fuertes que hacen costras
palpables
invisibles
Ellos te levantan
si te hundes en el abismo.
La inocencia tiembla
ante el grito
que rompe el silencio
llora el miedo
el llanto se acalla
no duele el golpe
a corta edad no entiende
debe ahogar su voz.
País: Colombia
Este se convirtió en un aciago día,
el enojo se desbordaba y su alma se teñía,
por un disgusto con su madre,
le profirió palabras que dolían.
En su furia levantó la mano,
aún cegado por la ira,
Pero antes de que esta bajara,
Una voz cambió su vida.
El padre intervino, con firmeza lo detuvo,
Con sus ojos llenos de tristeza,
pero con un tono muy profundo.
Detén esa mano hijo,
respira, controla tu enojo,
La mujer que golpear hoy quieres,
es la que más te ama sin duda.
La mujer que hoy agredes,
demanda por tu respeto,
Con amor tu vida ha cuidado,
¿con tu mano pagas su aprecio?
Las palabras de su padre
resonaron en el alma,
La mano con la que agredir quería,
bajó con arrepentimiento.
A su madre él miró confuso,
con sus ojos llenos de asombro,
comprendía en ese instante,
la magnitud de su error medroso.
De rodillas prometió ese día,
jamás levantar su mano,
y convertirse en un engendro
queriendo apaciguar su ira.
El maltrato que repudiamos
en casa también se inicia.
Si la paz en el mundo anhelas,
por respetar a quien te dio la vida,
empieza.
Jovanni Martínez
Seudónimo: Waldor
País: Argentina
Escuché a una niña hoy decir,
“mamá, quiero ser un hombre”,
La madre, llamándola por su nombre,
Le preguntó, “porqué”, desencajada,
La niña con el llanto en su mirada,
Contestó, “tengo miedo de morir”.
Hoy otra mujer no volvió, ¡ qué pasa!,
fue asesinada por su propio marido,
¡cuántos besos le dio a su asesino!
¡cuántos días le duró su suerte!,
de compartir su vida con la muerte,
sin saber que es la muerte a quien abraza.
La niña fue a comprar y no volvió,
sus pétalos tenían primaveras,
el otoño se llevó su vida entera,
un desquiciado enfermo de la cabeza,
le enseñó a la niña sus bajezas,
y le robó la vida después que la violó.
Dios siempre atiende otros quehaceres,
las leyes liberan a violadores,
la justicia es un circo de traidores,
los abogados protegen a asesinos,
para otro lado miran los vecinos,
mientras siguen matando a las mujeres.
¡Maldito es el hombre que asesina!,
pero más aún el que mata a una mujer,
verán que esa sangre que dejaron caer,
se les quedará grabada en la mirada,
porque esa sangre ahora derramada,
será la que luego ante Dios los incrimina.
A una mujer no se la debe de tocar,
ni con el suave pétalo de una rosa,
Como frase, esa frase es muy hermosa,
pero si el mundo hoy mira a otro lado,
de seguro otra mujer hoy han matado,
porque son ellas fáciles de matar.
Si caminan tan llenas de fragilidad,
son cristales en calles de cemento,
que se caen en cualquier momento,
por amor, por confianza o descuido,
en manos de malditos asesinos,
que jueces dejarán en libertad.
País : Venezuela.
Sus ojos son expresivos
reflejan la pureza de su esencia,
en su corazón no cabe la maldad,
a los niños se les debe respetar
dar protección y bondad ,
no vulneres su inocencia,
te lo pido por clemencia,
no violentes su integridad,
ellos nos alegran la existencia
con sus juegos, lecturas de
cuentos y ocurrencias
se debe tomar conciencia,
los niños no se pueden dañar
son el futuro de la humanidad,
acabar con el maltrato infantil
pide a gritos la sociedad.
El maltrato es una sombra que se extiende más allá de los hogares. Se oculta en las aulas, en los pasillos de las oficinas, en las calles, en cada rincón donde la indiferencia le permite existir. No distingue edad, género ni condición social. Se manifiesta de muchas formas: a veces con golpes, otras con palabras que hieren más que cualquier herida visible. Está en la crueldad hacia los animales, en el daño constante a nuestro planeta, en cada acto que destruye, somete y oprime.
La Editorial Best Seller ha decidido dar voz a esta realidad a través de esta antología, porque el maltrato no debe ser un secreto, no debe ser normalizado ni ignorado. Sabemos que el peor de todos los abusos no siempre deja marcas en la piel, sino en el alma. El maltrato psicológico destruye la autoestima, encierra a las personas en prisiones invisibles y les hace creer que no merecen algo mejor. Queremos decirles que no es así. Queremos recordarles que el miedo no es destino, que siempre hay una salida.
Autores de esta obra:
Editorial Best Seller
Agradece profudamente a los autores por ser una voz indispensable y colaborar con más de 40 escritores de habla hispana para publicar el libro:
Argentina
Pablo Berkell
Justina Cabral
Romeo Montú
Bolivia
Santos Tito Avalos Navia
Colombia
Jovanni Martínez
Yessika María Rengifo Castillo
Nancy Mosquera M
Olga Maria Montilla
Milton Rainiero Montaño Micolta
Mirna Medina Castro
Colombia/ USA
Lucarbo
Cuba
Arelis Danger de la Cruz
Zoila M. Sánchez Núñez
Elisa Pérez Rivero
Evelina García Martínez
Enrique A. Meitín
Rosa María Aguilera Sánchez
Víctor Manuel Ramos Fernández
El Salvador
Josselin Maravilla
España
Santiago Mate Cisneros
Dolores Lozano Capitán
María José Mures
Susana Etxebarria
Elena Calderón Toledo
Santiago Mate Cisneros
Adelaida López Marcos
Estados Unidos de América
Lucia Luna
México
Pablo Aldaco
Anne Avalos
José Luis Barbosa González
Paulina Arce
Víctor D. Manzo Ozeda
Jesús Rodriguez Velazquez
Nicaragua
Harold A. López Álvarez
Perú
Rubén Gamarra Gonzalez
Venezuela
Liris Miyares
Alonso Dávila Sira
Aimée Rosa Marina Torres Yanes
Juan Azuaje
Lilissbet Salcedo
Alfredo Antonio Giannasttasio Correa
Esmeralda González
Claudia Deyanira Aguane Tapia
María Concepción Mata Moya
Editorial Best Seller.
Hackensack, NJ0761 USA